Catherine Heymans, astrónoma, sobre si la realidad existe o es una simulación: "Si lo piensas, realmente no importa si somos reales"
Catherine Heymans, astrónoma, sobre si la realidad existe o es una simulación: "Si lo piensas, realmente no importa si somos reales"
Una pregunta infantil inspira a la astrofísica Catherine Heymans a analizar en su nuevo libro si el universo es real o simulado. La conclusión hace reflexiona.

Colaborador de National Geographic España
Catherine Heymans, en una charla
Una simple pregunta infantil sobre si nuestro universo podría ser un juego de ordenador desencadenó una profunda investigación científica de tres años. La brillante astrofísica Catherine Heymans, catedrática de cosmología observacional en la Universidad de Edimburgo y primera mujer nombrada Astrónoma Real de Escocia, explora los límites entre la realidad física y la simulación digital en su obra How to design a universe: The science of real and virtual worlds. La investigadora analiza detalladamente las leyes del cosmos y explica que, aunque fascinante, la posibilidad de vivir en un mundo virtual parece inviable.
A lo largo de su análisis, la investigadora revisa cómo el Modelo Estándar de la física de partículas ha logrado predecir con asombrosa precisión el comportamiento del cosmos mediante complejas ecuaciones matemáticas. Experimentos de vanguardia como los realizados en el gran colisionador de hadrones del CERN, sepultado a 100 metros bajo la frontera entre Francia y Suiza, demostraron la validez de estas teorías con el hallazgo del bosón de Higgs. Sin embargo, la ciencia oficial todavía no ha logrado resolver dilemas fundamentales como la masa de los neutrinos, la naturaleza de la materia oscura o la conciliación de la gravedad cuántica.
Pese a estas especulaciones filosóficas, la reputada astrofísica desmonta matemáticamente esta llamativa teoría argumentando que construir un programa capaz de recrear un universo tan vasto requeriría una cantidad descomunal e inalcanzable de energía. Ni siquiera canalizando la potencia energética de toda una galaxia sería posible ejecutar un programa informático de semejante magnitud para simular cada quark de la materia. Por consiguiente, la científica considera que la probabilidad técnica de que nuestro cosmos sea un simple subproducto informático es absolutamente insignificante.
No obstante, la investigadora reconoce que existe una variante conceptual mucho más económica desde el punto de vista computacional: una simulación centrada exclusivamente en un único individuo. Un sistema de inteligencia artificial avanzado podría generar de forma eficiente los paisajes, rostros y conversaciones que percibe una persona en su día a día, reduciendo drásticamente el procesamiento de datos requerido. Aún así, la experta enfatiza que los científicos buscan siempre la máxima eficiencia en sus experimentos, por lo que la cantidad de simulaciones de este tipo también resultaría minúscula.
La viabilidad de los entornos virtuales
Alineándose con las reflexiones del célebre tecnofilósofo David Chalmers, la astrónoma británica sostiene una firme postura reconfortante sobre la percepción humana y la conciencia. Para los académicos, un entorno digital donde una persona pueda experimentar emociones auténticas, voluntad propia y libre albedrío posee exactamente el mismo valor intrínseco que cualquier mundo físico tangible. La experiencia subjetiva de la vida cotidiana valida por sí misma la existencia, independientemente del soporte de datos en el que se desarrolle.
Esta fascinante paradoja sobre la naturaleza del espacio y el tiempo demuestra que la búsqueda de una teoría del todo sigue siendo uno de los mayores desafíos de la física moderna. Y es que la reconciliación entre la teoría de la relatividad general de Einstein y la mecánica cuántica continúa siendo un enigma sin resolver para la comunidad astronómica. A pesar de las incógnitas, la catedrática insiste en que las leyes de la física que observamos a través de los telescopios sostienen una realidad coherente y tangible para nuestra existencia.
Frente a las opiniones expresadas por magnates como Elon Musk sobre las posibilidades informáticas del futuro, la ciencia actual prefiere basarse en la energía real que requiere el procesamiento de datos a escala cósmica. La cantidad de información necesaria para codificar cada partícula en un supercomputador supera los límites físicos conocidos por la humanidad. La astrónoma insiste en que las barreras termo-dinámicas son demasiado altas como para que una civilización, por muy avanzada que sea, pueda mantener un entorno virtual con miles de millones de seres vivos.
Al reflexionar sobre el impacto de estas implicaciones cósmicas, la prestigiosa investigadora concluye con una visión pragmáticamente serena sobre nuestra propia existencia. "Si lo piensas, realmente no importa si somos reales", afirmó Heymans respecto al verdadero sentido de la realidad y nuestra vivencia consciente. Por lo tanto, independientemente de si estamos hechos de partículas subatómicas o de bits cuánticos, lo verdaderamente relevante para la ciencia y la filosofía es que percibimos y sentimos nuestro entorno como algo totalmente real.


